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ReWork Jason Fried

En Rework Jason Fried explica por que necesitas menos de lo que te imaginas para crear tu propia compañía – lanza tu negocio en el momento en el que su núcleo esté listo.

Crear tu propio negocio nunca había sido más fácil. Si comienzas con algo pequeño, necesitas mucho menos tiempo y recursos de los que imaginas.

En primer lugar, estudia el terreno: no abandones un trabajo de día para esclavizarte 100 horas a la semana, canaliza tu entusiasmo trabajando algunas horas cada semana para desarrollar tu idea. No necesitas asumir deudas abrumadoras tampoco; simplemente tienes que utilizar las instalaciones y los equipos que tengas a tu disposición o que puedas conseguir fácilmente. Opta por la inversión externa como último recurso, ya que no solo servirá para diluir tu participación en la idea, sino que además el proceso de buscar financiamiento requiere mucho tiempo e implica muchas distracciones. En la mayoría de los casos, todo lo que necesitas es una computadora portátil y una idea para empezar; todo lo demás es periférico para lograr el éxito.

Cuando inicies tu empresa, centra todos tus esfuerzos en la construcción del núcleo de tu negocio. Sin este núcleo, el negocio no puede funcionar. Por ejemplo, los perros calientes son el núcleo del funcionamiento de un carro de perros calientes. El núcleo debe ser algo que crees que será estable en el tiempo. El núcleo de Amazon no es son únicamente los libros; se trata de un envío rápido, precios asequibles y una gran variedad. Las modas publicitarias van y vienen, pero son cosas que la gente siempre estará dispuesta a pagar.

Una vez que el núcleo esté listo, laza tu negocio de inmediato. No esperes a que cada aspecto del negocio esté completamente listo. Puedes resolver los detalles más adelante. Cuando 37signals lanzó su producto Basecamp, ni siquiera podían facturar clientes. Pero con el ciclo de facturación mensual, sabían que tenían cuatro semanas para solucionar el problema. Solo empieza y rema.

Defiende lo que realmente te importa.

La única manera de responder al sentido de urgencia y a la dedicación que requiere el funcionamiento de una compañía es haciendo algo que te importa. Si vas a hacer algo, haz algo de lo que puedas estar orgulloso.

Algunas personas comienzan su negocio con una salida en mente desde el primer día. Esto equivale a entrar en una relación con el objetivo de terminarla – absurdo. Al igual que una relación, la gestión de un negocio debe basarse en el compromiso y la pasión y no en la voluntad de querer terminarlo en cualquier momento.

Defender algo que es importante para ti también es una gran manera de atraer seguidores y aficionados leales. Considera a Vennie’s Sub Shop en Chicago: dejan de vender sándwiches en la tarde porque el pan ya no es tan fresco como en la mañana. El ingreso adicional que podrían ganar en la tarde no compensaría la pérdida de orgullo que sufrirían vendiendo sándwiches mediocres. Sus clientes aman su devoción a la frescura.

Una vez que tengas un tema, una excelente forma de enfatizarlo es elegir una imagen que se oponga a un competidor existente. Si tienes un café que visualizas como un pequeño refugio para los individualistas, posiciónate como el anti-Starbucks. Tener un enemigo te proporcionará un posicionamiento instantáneo en la mente del cliente y una gran historia para contar.

Sin embargo, no permitas que la competencia dirija tu propia estrategia. Si tu objetivo inmediato es copiar el iPhone 5 o llegar con una nueva propuesta, estarás condenado a estar siempre un paso atrás de tu competencia. Concéntrate en lo que estás haciendo, no en lo que otros han hecho.

Crea un producto único, para que puedas compartir todos tus conocimientos

Si tu empresa tiene éxito, otros intentarán copiarla. Tu única defensa es crear un producto excepcional inyectándolo con lo que es único acerca de tu personalidad.

Por ejemplo, el CEO de Zappos, Tony Hsieh, está tan obsesionado con el servicio al cliente que decidió convertirlo en el espíritu director de su empresa. Y aunque las zapaterías que compiten con ellos pueden vender los mismos zapatos que Zappos, no pueden imitar esta devoción total al buen servicio al cliente.

Una buena manera de encontrar tu pasión es crear un producto o un servicio que tú mismo amarías utilizar. Por ejemplo, cuando el entrenador de pista Bill Bowerman quería zapatos deportivos más ligeros para su equipo, vertió una mezcla de caucho en la plancha de hacer waffles de su familia, inventando la famosa suela Nike.

Por lo general, la gente espera grandes cosas de los productos que compran, pero se decepcionan con el rendimiento de los mismos al momento de la entrega. Tu producto debe ser lo contrario: hazlo tan simple y fácil de usar que la gente lo ame aún más de lo que esperaban y le cuenten a sus amigos también. Si logras esto, podrás vender tu producto como un traficante de drogas: dale a la gente una prueba gratis, sabiendo que volverán a buscar más.

Una vez que tengas un producto único que haga que los clientes regresen a buscar más, puedes compartir todo lo que sabes sin revelar ningún secreto que le facilite la vida a los imitadores. Al igual que los grandes chefs pueden promoverse a sí mismos mediante la publicación de libros de cocina con sus recetas más preciadas, tú también puedes promover tu empresa compartiendo tus valiosas experiencias y conocimientos especializados abiertamente.

Mejor aún, enséñale a la gente lo que sabes con guías, cursos y videos! La mayoría de las empresas – especialmente las grandes- mantienen tantos secretos que puedes obtener una verdadera ventaja competitiva enseñando a la gente de manera activa sobre las cosas que has aprendido.

Disfruta los aspectos positivos de tener algo pequeño, pero no olvides que estás dirigiendo un negocio.

Muchos empresarios pequeños principiantes desean tener un público de masas y un mayor reconocimiento, pero más no siempre es mejor. Piensa en las Universidades de élite como Harvard y Cambridge. ¿Crees que pretenden ampliar sus campus en todo el mundo, para educar a cientos de miles de personas anualmente? Es poco probable. Por el contrario, se sienten cómodos con el tamaño que tienen, al igual que deberías sentirte tú.

Por ejemplo, atraer menos masa y estar fuera del radar de los medios de comunicación te permite experimentar con tu negocio sin posibles problemas en la publicidad. Así como los musicales de Broadway son probados por primera vez en ciudades más pequeñas antes de llegar a Nueva York, tú también podrías aprovechar un poco de la oscuridad que rodeará a tu negocio al principio para experimentar con diferentes ideas y procesos.

Ser pequeño también te permite mantener a todo tu equipo en la primera línea del negocio, interactuando con los clientes de primera mano y escuchando sus necesidades y comentarios. Una jerarquía compleja puede amortiguar esa retroalimentación y ralentizarla. Cuando todo el mundo es responsable de la satisfacción del cliente, puedes responder a cualquier problema rápidamente, lo cual es esencial para un servicio al cliente eficaz.

Sin embargo, ser pequeño al inicio no significa que debes olvidar el hecho de que estás dirigiendo un negocio. Muchos pequeños principiantes viven en una tierra de fantasía donde gastan todo el dinero de los inversores sin preocuparse por la rentabilidad. Estas empresas no son negocios realmente, sino simplemente pasatiempos glorificados de sus fundadores. Si deseas construir un negocio exitoso, debes tener en mente un camino claro hacia la rentabilidad desde el principio.

Menos es más – empieza a decir que no y mantén tu producto elegante.

Cuando el chef Gordon Ramsay arregla los restaurantes que están en problemas en su programa de televisión, Kitchen Nightmares, siempre comienza el proceso de la misma manera: eliminando alrededor de dos tercios de los elementos del menú.

De la misma forma, cuando enfrentes algún problema con tu producto, considera la posibilidad de eliminar algunas de sus características. Si quieres hacer algo grande, necesitas buscar lejos de lo que es simplemente bueno. De hecho, debes afrontar sus limitaciones. Así como Ernest Hemingway escribió una novela ganadora del premio Nobel con un lenguaje muy escaso, tú también puedes crear un gran producto o servicio con muy pocas funciones.

Si tu competencia ofrece un producto con muchas características, no trates de superarla ofreciendo todo lo que hacen y más. En lugar de esto, ofrece menos funciones, haciendo que tu producto sea más sencillo y fácil de usar. Agrega valor al decidir qué no debes vender. Piénsalo: las grandes galerías de arte no muestran todas las pinturas del mundo, sino algunas colecciones. Tú también debes sacar la basura y garantizar que todo lo que queda vale la pena.

Sin embargo, mantener la simplicidad de tu producto o servicio no es fácil. A medida que ganes más y más clientes, comenzarás a recibir más y más solicitudes para desarrollar las características del producto aún más, tanto de los usuarios como de tu propio equipo.

Nunca reacciones exageradamente a estas solicitudes modificando inmediatamente tu producto y agregando nuevas características según lo que soliciten. Si lo haces, tu producto perderá su identidad rápidamente, y probablemente asustarás a nuevos clientes, ya que los cambios hechos responden a los deseos de los ya existentes.

Dile “no” incluso a las mejores ideas que surjan al principio. Si una solicitud de algún cliente es realmente importante, seguirá llegando tan a menudo que no podrás ignorarla.

No imites a las grandes empresas en tus operaciones de mercadeo y comunicaciones – Sé honesto, personal y ágil.

No hay nada malo en establecer comunicaciones que reflejen el verdadero tamaño de tu empresa. Debes estar orgulloso de que el pequeño tamaño de tu negocio te permite comunicarte con franqueza, a diferencia de los comunicados de prensa llenos de jerga sin sentido de las grandes corporaciones. Por ejemplo, no digas que “la transparencia es una piedra angular de tu estrategia de comunicación”, cuando podrías simplemente decir que eres honesto.

La publicidad y el mercadeo activo son formas costosas de conectarse con los clientes. En lugar de hacer esto, construye una audiencia compartiendo la información que valorarán y que harán que regresen con gusto. De esta manera obtendrás su atención sin pagar un centavo.

Recuerda que en una organización pequeña, el mercadeo es responsabilidad de todos. Cada correo electrónico, cada llamada telefónica, cada publicación en algún blog y cada actualización de las redes sociales constituye el mercado y puede profundizar tu vínculo con los clientes. De hecho, ¿por qué no dar a los clientes una visión detrás de escena de tu empresa, para que puedan llegar a conocerte a ti y a tus empleados?

Cuando necesites conseguir la cobertura de la prensa real, dirígete a algo específico en lugar de ir a los medios masivos de comunicación. Un artículo en una revista o un blog dirigidos al público correcto creará mucho más impacto en que una historia en un periódico muy conocido. Esto también te permite acercarte a los periodistas mediante llamadas o notas personalizadas en lugar de utilizar comunicados de prensa en masa.

El vínculo que formes con tus clientes, inevitablemente, pasará por momentos difíciles, y ser un comunicador directo significa ser franco sobre tus deficiencias e imperfecciones también. A nadie le gustan las empresas que tratan de esconder sus problemas bajo la alfombra. Si hay malas noticias que deben ser comunicadas, omite las pseudo-disculpas que se utilizan en la jerga corporativa como “Pedimos disculpas por cualquier inconveniente que esto pueda haber causado”. En lugar de hacer esto, piensa en qué tipo de disculpa te gustaría escuchar como cliente.

Crea un ambiente donde las personas se gestionen y se comuniquen con honestidad.

Si tratas a los miembros de tu equipo como niños, actuarán como tales, y necesitarás gastar la mitad de tu tiempo dirigiéndolos y tomando las decisiones en su nombre. Tu equipo dejará de pensar y hacer las cosas rápidamente, y terminarán costándote mucho tiempo y esfuerzo.

Lo que necesitas son empleados que puedan manejarse a sí mismos, y estos individuos solo prosperan en entornos de trabajo donde se les da confianza, responsabilidad y autonomía.

Una característica definitoria de un buen ambiente es una comunicación directa. Evita las abstracciones y las explicaciones de largo alcance o alto nivel. Mantente real, y muéstrale  a tu equipo exactamente lo que quieres decir. No se sienten en las salas de reuniones para discutir los problemas, vayan directamente al lugar del problema para tener un control sobre lo que está mal.

La crítica también debe ser honesta. Si tu equipo es demasiado grande y no estás familiarizado con los demás, notarás que la discusión no fluye libremente. Necesitas una comunicación franca y honesta dentro de tu equipo para que las malas ideas sean criticadas cuando deberían serlo.

Por último, hay ciertas palabras que se deben evitar en la comunicación de un equipo. Considera una situación en la que se enfrentan a una tarea aparentemente imposible, y alguien dice con negatividad: “No podemos sobrevivir sin esto; debería ser fácil para ti.” No deja mucho espacio para la discusión, ¿verdad? Las palabras abrasivas y cargadas de valor como necesitamos, debemos, solamente y no podemos, pueden implicar un juicio sobre las realidades de la situación de alguien y pueden borrar rápidamente cualquier esperanza de una discusión fructífera.

Además, debes dejar de usar la frase “lo antes posible” sobre todo cuando le encargues algo a alguien. Podría interpretarse erróneamente y hacer que otras solicitudes parezcan menos urgentes.

No planifiques demasiado – mantente ágil tomando decisiones rápidas y flexibles.

Como compañía pequeña, una de las mayores ventajas que tienes sobre tus competidores más grandes es la capacidad de tomar decisiones rápidas sin quedarte atascado en la burocracia. Comienza diciendo: “Tomemos una decisión”, en lugar de “Pensemos en ello”. No busques una solución perfecta; consigue algo rápido que sea lo suficientemente bueno y sigue adelante.

No pienses o planifiques demasiado. A menos que tengas una bola de cristal, la estimación y la planificación son, básicamente, conjeturas de todos modos. Si comienzas asumiendo que tus planes son correctos y los sigues ciegamente, perderás tu capacidad de improvisar, y eso es realmente peligroso.

En lugar de eso, solo déjate llevar. No tomes decisiones con mucha antelación, sino más bien sobre el terreno. Piensa en las cosas que te afectan esta semana, no en las del año que viene. Las decisiones pequeñas y reversibles que funcionan en un momento determinado son mucho más fáciles de tomar  que las grandes, esas que cambian la vida, con las que debes preocuparte por las consecuencias a largo plazo.

De igual manera, no hagas estimaciones de gran alcance como, “Este proyecto de un año nos costará alrededor de 1 millón de dólares”. Si deseas trasmitir una imagen de precisión, corta tus estimaciones en plazos más manejables, como semanas en lugar de años. El impacto de estar equivocado también será mucho más pequeño de esta manera.

Por último, cuando estés tratando de tomar una decisión, no te desanime por las cosas que podrían salir mal. Siempre habrá posibles desventajas en la toma de cualquier decisión, pero siempre se pueden manejar cuando realmente suceden. (La mayoría nunca pasará).

La productividad no depende de largas horas de esfuerzo, sino de un trabajo enfocado y de victorias rápidas.

Muchas personas equiparan la productividad con trabajar durante largas horas, pero la verdad es que es todo lo contrario. Los mejores empleados tienen vidas ocupadas fuera del trabajo por lo que trabajan duro para salir a las cinco. Los adictos al trabajo que se quedan hasta tarde pueden incluso perjudicar la productividad general de una organización haciendo que los que no son adictos al trabajo se sientan culpables y menos motivados.

La manera de mantener una alta productividad en el trabajo comienza por eliminar las interrupciones que interrumpen la concentración de la gente. Asegúrate de que tu equipo tenga asignado un tiempo durante el día o la semana donde no tengan ningún tipo de interrupciones.

Por supuesto, la peor clase de interrupción es una reunión. Una reunión de una hora con una asistencia de diez personas costará al menos diez horas de tiempo de trabajo. En algunos casos esto puede ser justificado, pero a menudo las reuniones carecen de metas, agendas y cualquier conexión con el trabajo real. En resumen, lo único que generan es una charla, no una acción.

Otro enemigo de la productividad es el perfeccionismo. Enredarse en problemas complejos y tratar de idear soluciones perfectas para ellos puede consumir un esfuerzo de semanas, y en muchos casos podría simplemente aplicarse una solución rápida. Para ser realmente productivo, debes buscar las soluciones que te permitan alcanzar la eficacia máxima con un esfuerzo mínimo. “Lo suficientemente bueno” es a menudo mejor que “perfecto”.

Una manera de evitar el perfeccionismo es dividir en pequeñas partes los proyectos y las tareas más grandes de la lista de cosas pendientes. Esto no solo hace que los esfuerzos complejos sean más manejables, sino que también genera más razones para celebrar a medida que las pequeñas tareas se van completando. Estas victorias rápidas ayudan a mantener el impulso y la motivación.

Contrata personal únicamente cuando sea necesario, y olvídate de los curriculums – confía en tus instintos.

Algunas empresas son adictas a contratar personal. Encuentran a alguien excelente y deciden contratarlo, incluso cuando no tienen un trabajo o un cargo específico para esa persona. Aquí es donde empieza el problema.

Cuando contratas a alguien, debe ser para resolver un problema grave que le está causando a tu compañía un dolor intenso. Mantener un equipo pequeño durante el mayor tiempo posible te obligará a adoptar prácticas de ahorro de tiempo y un enfoque de eficiencia, mientras que la contratación de personas innecesarias, no importa cuán buenas sean, solo dará lugar a la frustración y a la creación de trabajo artificial que servirá únicamente para mantenerlos ocupados.

Es posible que te preocupe perder a las personas que aparecen “una vez en la vida”, lo cual podría ser una preocupación legítima si tu grupo de contratación es pequeño. Pero si estás dispuesto a contratar a empleados de todo el mundo, siempre encontrarás a personas excelentes. Casi cualquier persona puede trabajar en línea en estos días, razón por la cual la ubicación geográfica de tus empleados es básicamente irrelevante.

Cuando terminas contratando a alguien, ignora la doctrina de reclutamiento establecida que consiste en analizar curriculums, promedios de calificaciones y años de experiencia. En lugar de esto, confía en tus instintos y concéntrarte en lo que realmente han aprendido a hacer gracias a su experiencia pasada.

Finalmente, pon a prueba a tus empleados. Ninguna entrevista te mostrará cómo una persona se desempeñará realmente en el trabajo, pero asignarle un mini-proyecto para trabajar te permitirá juzgar sus acciones, en lugar de juzgar sus palabras. BMW llegó incluso a crear una línea de ensamblaje falsa donde los reclutadores podían mirar a los poteciales empleados en acción. Para facilitar mejor esta evaluación del trabajo, contrata a personas que vayan a desempeñar tareas que tú mismo hayas hecho algún momento. Esto también te ayudará a guiarlos más adelante.

Resumen Final

El mensaje clave de este libro:

Comenzar y dirigir una empresa es mucho más fácil hoy en día. Para construir un negocio exitoso, debes inyectar tu propia originalidad en el producto y aprovechar los beneficios de ser un pequeño negociante. Construye un gran ambiente de trabajo enfatizando la confianza, la independencia y el enfoque.

Las preguntas que este libro respondió:

¿Cómo puedes iniciar tu propio negocio inmediatamente?

  • Necesitas menos de lo que te imaginas para crear tu propia compañía – lanza tu negocio en el momento en el que su núcleo esté listo.
  • Defiende lo que realmente te importa.
  • Crea un producto único para que puedas compartir todos tus conocimientos.

¿Cómo puedes sacar ventaja de un negocio pequeño?

  • Disfruta los aspectos positivos de tener algo  pequeño, pero no olvides que estás dirigiendo un negocio.
  • Menos es más – empieza a decir que no y mantén tu producto elegante.
  • No imites a las grandes empresas en tus operaciones de mercadeo y comunicaciones – sé honesto, personal y ágil.

¿Cuál es la nueva forma de crear y administrar un negocio?

  • Crea un ambiente donde las personas se gestionen y se comuniquen con honestidad.
  • No planifiques demasiado – mantente ágil tomando decisiones rápidas y flexibles.
  • La productividad no depende de largas horas de esfuerzo, sino de un trabajo enfocado y victorias rápidas.
  • Contrata personal únicamente cuando sea necesario, y olvídate de los curriculums  – confía en tus instintos.
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