El libro Propósito (Purpose) demuestra cuán importantes son los valores para tener un fuerte liderazgo en el siglo 21.  Este libro explica las cuatro distintas formas de propósito que te permitirán a ti y tu organización tener éxito, usando tus valores fundamentales como fortaleza, al igual que los líderes más influyentes de nuestra época.

Como las lecciones filosóficas pueden ayudar a tu organización crecer y tener éxito.

Libro Propósito inicio de una gran empresaLas empresas suelen usar mucho de la atención de las personas. La mayoría de las personas creen que a las empresas y sus líderes están obsesionados con el dinero y no les interesa nada sino aumentar las utilidades a cualquier costo. Cualquier cosa que se ponga en el camino — ya sean sus empleados, clientes, medioambiente o incluso vidas humanas — es aplastado sin consideración.

Pero no es necesariamente cierto. Especialmente en estos días, ninguna empresa que desee ser un líder de su industria puede hacerlo preocupándose solo por el dinero. La única forma en que eso se puede lograr es teniendo un juego claro de valores y un propósito, que les brinde la voluntad, dirección y motivación para tener éxito.

La mayoría de estos valores vienen cargando siglos de debates filosóficos y tradición. Para ahorrarte los volúmenes de literatura desde Nietzsche a Aristotle, Nikos Mourkogiannis (el autor de Purpose) ha seleccionado y organizado de manera puntual las distintas formas de propósito y como empresas desde Wal-mart hasta IBM han tenido que adoptar y cumplir para tener éxito.

Al desarrollar un conjunto de valores morales y trabajar bajo ellos, puede asegurar el éxito de tu organización a largo plazo.

¿Por qué algunas organizaciones tienen gran éxito y otras no? Más allá de la evidente relación con factores económicos, genialidad de su oferta o carisma, la razón comunes más profundas es mucho más interesante. El propósito de una organización, su conjunto de valores y su cumplimiento han demostrado ser el pilar para tener éxito a largo plazo.

El propósito es la columna vertebral de la cual dependemos para tomar decisiones, ya sea en la vida diaria o cuando el tema es crucial. Con un Propósito, podemos discernir entre decisiones que son correctas y generan valor real, de aquellas que son solo fáciles o incluso técnicamente correctas.

Vamos a ponerlo en términos reales. ¿Cuando atiendes un cliente, le estás sirviendo, o sólo maximizando utilidades? Esta es la pregunta que Sam Walton, fundador de Wal-Mart, podría responder en un instante sin tener que pensar.

Guiado por altruismo y compasión, Walton se dedicó a servir a sus clientes. En este sentido el propósito reverbó a través de toda la organización. Desde los directores ejecutivos hasta la gente de piso, todos en Wal-Mart están listos para hacer la atención y servicio al cliente su mayor prioridad. Esto dio a Wal-Mart una gran ventaja sobre sus competidores, a quienes aventajó año tras año.

La realidad es que sin un propósito, solo tomarás decisiones con un beneficio a corto plazo.La estrategia por si misma no es suficiente sin un propósito. Tomemos a Enron, por ejemplo, una corporación que colapsó, siendo una de las bancarrotas más impresionantes del mundo.

Tenían una estrategia brillante, pero carecían de un propósito. Lo único que les interesaba es hacer dinero, y no solo dispuestos sino preparados para hacer lo que sea por ello. Esto les llevó a tomar decisiones con un juicio pobre, que envolvían una estrategia muy arriesgada para ocultar sus pérdidas. No es sorpresa, que con el tiempo, sus malas acciones los alcanzaron, y al final más allá del escándalo global, sirven de testamento que una buena estrategia sin un propósito pueden ser desastrosos.

Los líderes motivamos por descubrir oportunidades, toman riesgos, se responsabilizan por sus acciones y nunca dejan de cuestionar.

Sabemos que el propósito es crucial. ¿Pero cómo obtenemos uno? Bien, el propósito de una organización toma cuatro formas, cada una puede ser ligada a una tradición ética ó moral, que han sido desarrolladas con el trabajo de distintos filósofos a través del tiempo, desde la Grecia clásica hasta el mundo contemporáneo.

Empecemos con el propósito del descubrimiento…

Este propósito, el de descubrir, se puede rastrear al trabajo del filósofo Danés Søren Kierkegaard y los existencialistas, entorno a su trabajo, que  argumentan de forma muy sólida la ética de la elección. Kierkegaard afirma que no basta con resguardarse tras reglas y convenciones establecidas, y después culparles cuando algo sale mal. En cambio, los individuos debemos ser responsables de nuestras propias acciones.

Kierkegaard usa el relate hebreo del sacrificio de Isaac para ilustrar este principio. Como seguramente saben, Abraham pretende sacrificar a su hijo, Isaac, después de escuchar la voz de un ángel que se lo indicaba por instrucciones divinas. Abraham asegura que es dios quien lo ordena, pero finalmente — es la decisión de Abraham. Solamente él es responsable de ejecutar la acción — o no.

De la misma forma, nosotros somos los únicos responsables por nuestras acciones.  ¿Entonces que tiene que ver esto con el propósito de hacer nuevos descubrimientos? Bien, el existencialista francés Jean-Paul Sartre, construye sobre esta idea y propone que ya que somos responsables de nuestras acciones, debemos cuestionarnos a nosotros mismos de forma constante.

Al usar el propósito de descubrimiento como nuestro guía, podemos siempre estar listos para cuestionar , y más importante para encontrar algo nuevo y explorar las mejores opciones y decisiones que se abren o presentan ante nosotros.

Esta es exactamente la actitud que mantuvo a Tom Watson de IBM en la búsqueda por lo que está “más allá de nuestro entendimiento actual”. El propósito de Watson por descubrir lo llevo a el y sus colaboradores a considerar las oportunidades de las organizaciones desde distintos ángulos, justo como lo describe el existencialismo.

De esta forma, THINK (piensa) se convirtió en el slogan de IBM, enfatizando la importancia de alejarse de vez en cuando de las convenciones  y tradiciones para encontrar nuevas formas de resolver los problemas de los clientes. IBM suele incluso elegir entre los recién graduados más prominentes para mezclar entre los colaboradores más antiguos para asegurar que el “estatus quo” sea constantemente retado.

Lidera bajo excelencia y promueve los valores que dirijan tu organización a hacer el mejor trabajo posible.

Una vez que has descubierto una nueva y mejor forma, de resolver un problema, necesitarás ejecutar lo que mejor que a tu organización le sea posible. Aquí entra nuestro segundo propósito: excelencia. La ética tradicional lo vincula a su virtud, desarrollada por Aristóteles en la Grecia Clásica.

Aristóteles concluyó que las personas cultivan virtudes como un medio para ser exitosos y alcanzar su máxima meta: Plenitud. A decir verdad, Aristóteles incluso tenía una palabra específica para describir el estado de plenitud, éxito y prosperidad: le llamaba eudaimonia, y para Aristóteles, esta es la función del hombre.

El desarrollar tu vocación o rol dentro de tu comunidad, lo mejor que te es posible, es la mejor forma de alcanzar eudaimonia. Pero para llegar a ese estado, debes nutrir y desarrollar tus virtudes, las que pueden ir desde el coraje hasta el honor. Y mientras tu conjunto de valores y virtudes pueden depender de tu contexto, lo más importante es el tiempo que le dedicas a desarrollarlas.

Warren Buffet, es un ejemplo impresionante te las virtudes al servicio de un propósito, en acción. A lo largo de su carrera, ha logrado desarrollar y alcanzar el desarrollo de su comunidad de negocio a través de las virtudes que los mejores inversionistas necesitan.

Su rol en la vida es principalmente colocar capital para obtener el mejor retorno sobre equidad. La prosperidad para Buffet es el desarrollo óptimo de ese rol — y busca la excelencia por si misma, no por su beneficio personal o por ganancia monetaria. Por ejemplo, tiene un salario modesto en comparación de sus colaboradores y socios.

Buffet dedica todas sus acciones hacia una inversión de excelencia. Por ejemplo, hace uso de sus grandes habilidades mentales y aritmética para lograr recordar 2,000 reportes anuales y los más de 7,5000 accionistas con los que está involucrado. Su propósito y su compromiso hacia el, le han brindado un beneficio colateral de $40 billones de dolares.

Los líderes altruistas suelen crear las mejores posibilidades de éxito y felicidad para la mayor cantidad de personas.

El historiador  y filósofo David Hume es renombrado por el desarrollo de una ética de compasión. Esto conecta a las personas con el propósito de altruismo.

Para Hume , la motivación fundamental detrás de cualquier acción es incrementar la felicidad. Mientras esto puede sonar egoísta o hedonista, nuestra felicidad está directamente correlacionada con nuestra habilidad de hacer a otros felices, y así a nosotros también. Hume argumenta que por ello, tenemos inicialmente una simpatía natural por los demás.

Adam Smith desarrolló esta idea aún más a través del concepto de utilitarismo, que afirma que la acción correcta es la que resulta en la mayor felicidad para la mayor cantidad de personas como sea posible. Entonces, nuestras acciones están motivadas en base a la posibilidad de generar sufrimiento o placer en las personas que están expuestas a ellas.

De esta forma la habilidad para empatizar es central para poder tomar buenas decisiones, especialmente en un contexto de negocios. Al inicio, aprendimos como Wal-Mart logra su éxito. Su fundador Sam Walton actuaba de acuerdo al propósito de altruismo, asegurando que sus decisiones harían a sus clientes lo más felices posible.

La familia Walton proviene de una área relativamente pobre de Arkansas. Esto le brindo a Sam Walton un poderoso sentido de empatía que lo hacía sentirse determinado como pocas personas para lograr su objetivo. ¿Cómo? Al incrementar el acceso a bienes de bajo costo y buena calidad par elevar los estándares de vida de las comunidades.

Si su departamento de compras conseguía un muy buen precio, en lugar de tener mayores utilidades, ofrecían el mismo precio bajo para que sus clientes tuvieran el beneficio de ahorrar. También se aseguró que estos valores se vivieran a través de toda la organización. Y todos sus sistemas administrativos se diseñaron para que los gerentes pudieran enfocarse en las necesidades locales de los clientes en todo Estados Unidos.

Todas las acciones de Wal-Mart estan enfocadas en el bienestar y felicidad de sus clientes, haciendo a Walton una suerte de David Hume de los negocios contemporáneos.

Los líderes heroicos usan su visión para guiarnos hacia territorio desconocido.

Mientras muchos pueden encontrar impenetrable el trabajo del filósofo alemán Nietzsche, sus ideas contienen una de las éticas más poderosas para los líderes de negocios: el heroísmo. Esto es más que un simple deseo de ganar, sino tener la audacia y valor para intentar algo que nadie más ha intentado.

Nietzsche creía que solo unas cuantas personas son realmente libres y por lo tanto capaces de dirigir. Aquellos que no tienen estas capacidades de liderazgo, suelen seguir a quienes si las tienen. Son estos últimos —quienes sí tienen estas habilidades— quienes deben ejercer su influencia y tomar un rol de liderazgo con gran ambición.

Henry Ford es un gran ejemplo de lo que un líder con heroísmo puede hacer con un propósito. Su meta era rediseñar la sociedad a través del automóvil, y su ambición lo llevó a usar su empresa como el medio para alcanzar dicho objetivo.

Ford no solo estaba interesado en seguir estándares de negocios o mejores prácticas que lo pudieran comprometer. En lugar de esperar a que los clientes dijeran que querían, el les dio lo que ellos aún no sabían que necesitaban. Ford empujo con sus productos, la fuerte creencia que la empresa tenía que cambiar el mundo.

También tenía una forma interesante de ejercer su liderazgo y poder, sin importar que esto alterará la dirección de su empresa o tuviera un impacto en el bienestar social, lo que lo llevó a tomar decisiones arriesgadas.

Ford estaba tan determinado a revolucionar la industria del automóvil que contrató a ex-convictos para trabajar en sus plantas. Tenía un gran impacto social al rehabilitarlos, pero esto también significaba grandes beneficios económicos para su línea de producción. Incluso llegó a contratar vándalos de Detroit, lo que generó problemas y violencia física entre los empleados.

De esta forma, el heroísmo puede ser un propósito con muy poderoso, pero también se puede salir de control si no se balancea con un conjunto claro de valores. La interacción entre estos cuatro propósitos — descubrimiento, excelencia, altruismo y heroísmo — tienen la capacidad de transformar y hacer crecer cualquier negocio.

Brindar un propósito, puede elevar la moral de tu empresa y crear un gran lugar de trabajo.

Como dijo Carl Von Clausewitz, el general Prusso y teorista militar, “los factores físicos en una guerra son solo poco más que el puño de madera, mientras que la moral son los metales preciosos y la cuchilla, la verdadera arma.” Lo mismo es cierto para los negocios.

Así como los soldados con una alta moral suelen ganar las batallas, las empresas que cuentan con una moral alta en su equipo, suelen tener más éxito. En 2003, un estudio hecho por la empresa de seguros Towers Perrin, encontró una fuerte correlación entre una alta moral y retornos de inversión para los accionistas.

Así que, entre mejor trates a tus colaboradores y empleados en su lugar de trabajo, más probable es que obtengas un alto retorno de inversión. Y de la misma forma, si tus empleados no están contentos con su entorno de trabajo y tienen baja moral, la empresa sufrirá en sus estados financieros: Un estudio de PWC en 2002 encontró una directa correlación entre el absentismo —que está ligado a baja moral— con desempeño por debajo del promedio, al igual que la rentabilidad.

¿Pero cómo podemos asegurar que los colaboradores se mantengan motivados y comprometidos? Una forma muy efectiva es definir los valores de la empresa y el propósito por el cual hacen el trabajo.

Tomemos el ejemplo de 3M, una multinacional americana famosa por sus adhesivos. La empresa tiene como propósito resolver problemas que apasionan a sus ingenieros. Un ingeniero en particular estaba tan motivado por resolver el problema de uno de sus clientes que terminó creando una nueva forma de cinta adhesiva, lo que hoy conocemos como Scotch Tape.

Otro de sus colaboradores de la misma empresa inventó el Post-it Note para resolver su propio problema al no poder encontrar la pagina correcta de su libro de himnos. Tener un propósito tan simple como este, inspira a los colaboradores a dar un esfuerzo extra y hacer la diferencia en el mundo, creando en el proceso, productos que tanto nos gustan.

Tener un propósito da forma y fortalece la innovación.

A veces pareciera que las empresas más exitosas son también las más innovadoras. Pero mientras la innovación si es en realidad una gran ventaja competitiva, no provee éxito duradero sin un propósito que la respalde y de dirección.

La consultora global Booz Allen Hamilton, condujo una encuesta a las mejores 1,000 empresas con el presupuesto más amplio para investigación y desarrollo. La encuesta encontró que no había — para la sorpresa de muchas— ningun tipo de correlación entre este presupuesto, la innovación y el éxito de las empresas.

¿Entonces qué es lo que hace que las empresas innovadoras están al frente? Para ponerlo simplemente, la mayoría de ellas hacen uso de un propósito claro para dirigir sus logros.

Tomemos el ejemplo de Sony. Su fundador Masaru Ibuka, fundó la empresa para establecer un lugar de trabajo donde los ingenieros pudieran disfrutar de las innovaciones tecnológicas, ejercer su profesión al servicio de la sociedad y trabajar a placer en sus proyectos. Este propósito le permitió a la primera generación de colaboradores de Sony crear un equipo donde la gente se sintiera libre, creativa y empezara la historia de una de las empresas más innovadoras de tecnología.

Un propósito claro, permite a los innovadores a tomar riesgos radicales y cambiar las reglas de un negocio o de toda la industria. El propósito de altruismo de Sam Walton, le permitió reinventar de forma radical la industria, logrando hacer realidad el llevar los precios más justos para sus clientes.

Han sido criticados por llevar este propósito al extremo, arriesgando a sus empleados. Arriesgan tanto que para viajes hay empleados durante viajes de compras, caminan en lugar de tomar taxi y comparten una habitación, todo para ahorrar costos y poder bajar sus precios, para beneficio del cliente.

Walton incluso ha elegido abrir tiendas en campos abandonados o plantas embotelladoras en desuso, tomando el riesgo de tener una tienda menos atractiva que su competidor K-Mart, pero con precios aún más bajos que ellos.

Un propósito hace de una empresa, un gran competidor.

A todos nos gustaría saben exactamente cómo ganar a la competencia. Desafortunadamente, no hay una fórmula perfecta, pero una  de las mejores formas de obtener una ventaja sostenida es a través de posicionamiento estratégico.  Esto significa nada más que la empresa debe posicionarse en un lugar del mercado donde nadie pueda colocarse o copiarse.

Claro, esto es mucho más fácil decir que hacer — pero es viable. Se empieza creando rutinas y relaciones. Coordinando lo que la gente hace, cómo se conectan y relacionan entre ellas, podrás unir la organización bajo una estrategia única y muy poderosa.

Una empresa sin propósito, tiende a cambiar de estrategia de forma innecesaria. El cambiar de forma táctica, con la esperanza de que algo funcione, es algo que difícilmente funcionará. Y por el contrario, es posible que una empresa sin propósito se apegue demasiado tiempo a una estrategia obsoleta, incluso cuando se vuelvan irrelevantes y pierdan competitividad.

Con un propósito bien definido, te sera mucho más sencillo coordinar tus acciones, rutinas y relaciones. Los valores de descubrimiento, altruismo, excelencia y heroísmo pueden guiar las decisiones de tos colaboradores en cada tarea que realizan.

Gracias a un entendimiento compartido y confiable, creado a través de valores, Warren Buffett, logró administrar su conglomerado con muy poca atención e involucramiento de su parte. El no tenia que decir a sus colaboradores como actuar — ellos ya lo saben gracias a su sistema de valores que les permite tomar decisiones de forma autónoma.

Tener un propósito claro es la mejor guía para aquellos que tienen que tomar innumerable cantidad de decisiones cada día, sobre todo para aquellas decisiones que contribuyen  a posicionar de forma estratégica la empresa en el mercado.

Preguntas cómo “¿Debemos de invertir en crear un nuevo producto?” o “que tipo de capacitación deberíamos de tener para nuestros colaboradores” pueden responderse por si solas cuando tu organización tiene un propósito claro y valores fuertes en su lugar.

Conclusiones

Ya sea que quieras que tu organización sea un líder en el mercado, un innovador radical o un gran lugar para trabajar (Great Place to Work), necesitarás un propósito y valores que te guíen en el camino. Los cuatro tipos propósito, descubrimiento, excelencia, altruismo y heroísmo han probado ser una gran herramienta para definir el propósito de las organizaciones más exitosas del mundo. ¿Por qué no empezar a hacer uso de ellas en tu propia visión?

Descubre (o define) el propósito que dirige tu organización.

¿Te apasiona descubrir nuevas oportunidades? O quizás prefieres hacer las cosas lo mejor posible, simplemente por al arte de hacer las cosas bien. ¿Te interesa proveer soluciones par ala mayor cantidad de personas o quieres cambiar el mundo?

Sólo piensa en cuál es el tipo de propósito que está detrás de tus acciones para entender tu organización y poder dirigirla de la mejor forma posible.

Acerca del autor

Nikos Mourkogiannis es un líder de pensamiento internacional y socio de la consultora elite Panthea, desde donde provee consejo para los mejores CEOs del mundo.

También ha servido como miembro de consejo en diversas empresas y antes era Executive Advisor de Liderazgo en  Booz Allen Hamilton.

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